La tecnología reduce el costo del agua

Por Yves Besse*

Se ha hablado mucho de la universalización del sector sanitario, mirando sólo la parte de la inversión en expansión. Pero se ha olvidado un aspecto fundamental que es la inversión en eficiencia operativa, lo que lograría alcanzar costos sostenibles, directamente relacionados con la condición social de la población que utiliza el agua.

Este costo es el que, en términos de eficiencia y eficacia operativas, y del uso y consumo sostenibles, le permite a la población pagar por agua. Esto varía grandemente entre países y regiones, y a menudo se vuelve sostenible únicamente a partir de una política adecuada y transparente de subsidios directos o indirectos.

¿QUÉ EL COSTO DEL AGUA?

No hay ningún costo estándar para el agua, sino un costo real que varía ampliamente dependiendo de las características y del tipo de agua cruda utilizada para la producción de agua potable. Aguas superficiales y subterráneas, como las de ríos, lagos y acuíferos, tienen características diferentes en términos de PH, turbiedad, color, dureza y temperatura. Y en ciertas áreas con escasez de agua, la solución incluye el uso de agua de mar, lo que eleva aún más el costo de producción de agua potable.

Por lo tanto, invertir en la reducción de costos es el primer paso para permitir la universalización. Pocos saben que en los últimos 20 años el costo de producción de agua en el mundo disminuyó 27 veces debido al desarrollo de nuevas tecnologías y sigue bajando cada vez más. 

Uso de la tecnología para el tratamiento del agua

En los sistemas tradicionales, el uso de la tecnología puede, por ejemplo, incrementar la velocidad de tratamiento, como el sistema laminar o sistema de MBBR; puede acelerar la decantación con el uso de productos químicos específicos que optimizan la floculación; y puede acelerar la filtración con el uso de materiales especiales de filtrado. Por lo tanto, una misma Planta de Tratamiento de Aguas (PTA) construida hace 20 años puede producir hoy el doble de agua potable solamente con el uso de las nuevas tecnologías.

Hay otros avances tecnológicos para el tratamiento del agua, como el uso de membranas de filtración, cuyos costos, tanto de producción como de mantenimiento, disminuyeron considerablemente en los últimos años. Otras tecnologías, como la flotación, permiten tratar más eficientemente ciertas aguas. Asimismo, las tecnologías de desalación por ósmosis inversa o sistemas de evaporación han evolucionado tanto que en muchos casos habilitan su uso para la producción de agua potable.

También hay considerables avances en la automatización y sistemas remotos que han disminuido drásticamente los costos de operación de las PTA.

Fueron estos desarrollos tecnológicos los que llevaron a la disminución de costos en la producción de agua potable.

Sin embargo, en el caso de Brasil, aún estamos en pañales en el uso de la tecnología. Debido a que 90% de la población urbana brasileña es atendido por empresas públicas, tenemos que fomentar el uso de la tecnología mediante la promoción de un cambio cultural interno en la gestión de estas empresas, así como el desarrollo de herramientas y modelos específicas, como Concesiones, Asociaciones Público-Privadas (APP), arrendamiento de activos, contratos de desempeño y modernización de la ley de licitaciones en curso en el congreso, para que estas empresas públicas puedan acceder a tecnologías de manera sostenible, busquen costos sostenibles y logren la universalización.

* Yves Besse es el Director General de Proyectos para América Latina de Veolia Water Technologies

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